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Cuento de Filipinas

Historias del platanero

 

HISTORIAS DEL PLATANERO

La avaricia no es nada buena. Y si no, que se lo pregunten a la mona protagonista de este cuento. Quiso quedarse con la parte del platanero más grande pero menos útil y, después, lo pagó con la buena tortuga. Aunque, al final, no se salió con la suya. 
Erase una vez un tranquilo río en Filipinas. En uno de sus márgenes, una bonita tortuga estaba descansando. Contemplando el paisaje, observó que la corriente arrastraba un platanero, el árbol cuyo fruto son los plátanos.

Ni corta ni perezosa, la linda tortuguita se lanzó al agua y nadó hasta alcanzar el árbol. Después, lo arrastró hasta la orilla.

Una vez fuera del agua, la tortuga se dio cuenta de que sus fuerzas eran limitadas y que debía pedir ayuda si quería llevarse el platanero a casa. La encontró en la mona, aunque con condiciones.

-Sólo te ayudaré si me das la mitad del árbol- dijo el simio.

La tortuga aceptó de buen grado la proposición y le dio a elegir. La mona se quedó con la parte superior, la de las hojas, porque era más grande y, aparentemente, mejor. Pero la tortuga fue más lista: prefirió la de abajo, que era la que tenía las raíces.

Al poco tiempo, la mona vio cómo cada vez su parte estaba más seca. La tortuga, por su parte, plantó la suya y pronto se llenó de hojas, flores y plátanos.

La mona se moría de envidia. Y tan sólo tuvo que esperar a que la tortuga le volviera a pedir ayuda para vengarse. La tortuga no podía trepar para coger los plátanos, así que tuvo que recurrir a la mona. Pero, ésta, en vez de cogerle los plátanos, se los iba comiendo y tirando encima a la tortuga. La tortuga, asustada, corrió a esconderse. Tenía miedo y le dijo a la mona que hiciera con ella lo que quisiera. 
- Hazme lo que quieras, pégame si quieres, pero no me tires al agua- señaló la pobre reptil.

La mona, poco lista, cayó en la trampa y lanzó al agua a la tortuga. Pensaba que sería un castigo para ella, pero no. Las tortugas, en el agua, no tienen competencia. Así, que la buena de la tortuguita pudo escapar de las garras de la malísima mona.

 









Hermanos Grimm


 

Biografía
Los hermanos Grimm, Jacob Grimm (1785-1863) y su hermano Wilhelm (1786-1859) nacieron en Hanau, Hesse (Alemania). A los 20 años de edad, Jacob trabajaba como bibliotecario y Wilhelm como secretario de la biblioteca. Ambos catedráticos de filología alemana, ya antes de llegar a los 30 años habían logrado sobresalir gracias a sus publicaciones y cuentos.
Conocidos sobre todo por sus colecciones de canciones y cuentos populares, así como por los trabajos de Jacob en la historia de la lingüística y de la filología alemanas, eran los dos hermanos mayores de un total de seis, hijos de un abogado y pastor de la Iglesia Calvinista.
Siguiendo los pasos de su padre, estudiaron derecho en la Universidad de Marburgo (1802-1806), donde iniciaron una intensa relación con C. Brentano, quien les introdujo en la poesía popular, y con F. K. von Savigny, el cual los inició en un método de investigación de textos que supuso la base de sus trabajos posteriores. Se adhirieron además a las ideas sobre poesía popular del filósofo J.G. Herder.
Entre 1812 y 1822, los hermanos Grimm publicaron los Cuentos infantiles y del hogar, una colección de cuentos recogidos de diferentes tradiciones, a menudo conocida como Los cuentos de hadas de los hermanos Grimm. El gran mérito de Wilhelm Grimm fue el de mantener en esta publicación el carácter original de los relatos. Siguió luego otra colección de leyendas históricas germanas, Leyendas alemanas (1816-1818). Jacob Grimm, por su parte, volvió al estudio de la filología con un trabajo sobre gramática, La gramática alemana (1819-1837), que ha ejercido gran influencia en los estudios contemporáneos de lingüística.
Fueron profesores universitarios en Kassel y Göttingen. Siendo profesores de la Universidad de dicho lugar, los despidieron en 1837 por protestar contra el rey Ernesto Augusto I de Hannover. Al año siguiente fueron invitados por Federico Guillermo IV de Prusia a Berlín, donde ejercieron como profesores en la Universidad Humboldt y como miembros de la Real Academia de las Ciencias.

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